Estudio de la Dra. Julia Buján sobre la selección de células madre para medicina regenerativa

Asociación de Medicina Estética de Castilla la Mancha

17 de diciembre de 2012

“Diario Médico” se ha hecho eco de la publicación en la prestigiosa revista científica “Tissue Engineering” de un estudio sobre la selección de células madre para medicina regenerativa. Uno de los autores del mismo es la Dra. Julia Buján, decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares y, además, miembro del Comité Científico y Socia de Honor de la AMECLM. Por su interés, reproducimos el artículo:

En los últimos años, las células madre de distintas fuentes de procedencia se han convertido en una de las puntas de lanza de la investigación en medicina regenerativa y de construcción de tejidos. Las expectativas terapéuticas que se han puesto sobre ellas están empezando a dar resultados alentadores, excelentes en casos concretos. Pero no todo está dicho. Quedan flecos, pequeños matices cuya resolución consolidará a las células madre como medicamentos de probada y elevada efectividad.

La selección de los segmentos o poblaciones celulares más eficaces de cada una de las fuentes de donde se obtienen para medicina regenerativa, así como la obtención del mayor grado de viabilidad en el momento de su implantación, son dos de los aspectos tratados en un estudio publicado en “Tissue Engineering”, llevado a cabo por científicos de las universidades de Granada y Alcalá de Henares. En concreto, se han centrado en uno de los distintos tipos de células madre existentes en el cordón umbilical, las denominadas células madre de la gelatina de Wharton, como las más idóneas para su posterior aplicación terapéutica. También se ha confirmado que es necesario concretar un periodo ventana de implantación para conseguir el máximo de viabilidad.

Antonio Campos, catedrático de Ingeniería Tisular e Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, ha explicado que hay que tener en cuenta que hay distintas células madre en diversos tejidos. Y no todas tienen el mismo grado de viabilidad en diferentes momentos. Por ejemplo, en el caso de las células de madre de la gelatina de Wharton de cordón umbilical, su máxima viabilidad se encuentra entre la tercera y la cuarta semana en cultivos. Pero es posible que estos plazos sean distintos para los queratinocitos o las células madre de la grasa.

Hipótesis acertada

Por su parte, Julia Buján, catedrática de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares, ratifica que, “todas las células madre, sean de la fuente que sean, tienen que ser protocolizadas y es casi seguro que requerirán de condiciones y tiempos diferentes para cada situación clínica”.

Esto podría explicar los resultados contradictorios que pueden darse entre ensayos con terapia celular. “Una hipótesis es que los pobres resultados de ciertas células madre obedecen a que se están utilizando las células que no son las más viables, lo que vuelve a poner de relieve la necesidad de seleccionar la población más viable para su utilización terapéutica”, según Miguel Alaminos, del Departamento de Histología de la Universidad de Granada.

Fármaco de clara eficacia

La ingeniería tisular nos ha enseñado que no todas las células madre son iguales ni están en las mismas condiciones para dar una respuesta homogénea y adecuada a cada caso. “Por ello es necesario y fundamental ajustar el tratamiento celular a cada actuación concreta”, ha señalado Julia Buján.

Ello precisa protocolos que garanticen que las células que van a ser trasplantadas a otro nicho cumplen con los requisitos necesarios para su supervivencia y adaptación para recrear el tejido buscado. La mejora real de la terapia celular es el logro futuro en cuanto a su aplicación clínica. “Otra cosa son las matrices y las señales necesarias para que estas células tengan el medio ambiente idóneo para poder estabilizarse y ser capaces de diferenciarse en un tejido adulto”, añadió Buján.

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