El boom de los piercings en los jóvenes crece junto a las nuevas tribus urbanas

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Los pierces –colocadores de aros– aseguran que se realizan entre cuatro y seis perforaciones diarias. Los precios de los aros van desde los 20 pesos hasta los 40, según el modelo que se elija. Sugieren una consulta médica antes de ponerse uno.

En la ciudad de Santa Fe, los entendidos en el tema , manifiestan que se colocan entre 4 a 6 aros por día. Esto representa un total de 60 piercing en un mes por cada local (más de 360 al mes contando todos los locales). El número se incrementó en el último tiempo como una moda que crece a la par de la aparición de las tribus urbanas.

Desde el año 2002, la moda crece en la ciudad, siendo, el mes de septiembre el elegido para realizarse las perforaciones. Esto se extiende por todo el período de verano y comienza a decaer en el mes de marzo.

Sin embargo, no es el momento más recomendado, porque se necesita cumplir con una serie de requisitos para la cicatrización como, por ejemplo, no exponerse al sol. Los adolescentes de entre 16 a 22 años, son los que más se realizan esta práctica, pero debe destacarse también que hoy son cada vez más los chicos de 12 y 13 años que quieren colocarse un aro, en estos casos, al ser menores, en los locales les exigen ir acompañados de un mayor para que puedan colocarse un piercing.

En la ciudad hay seis lugares en la peatonal, donde es habitual su colocación. Cada uno de los piercer –colocadores de aros–, estudia y practica solo y así obtiene experiencia. Recién ahora se realizan convenciones o conferencias para especializarse en el tema.

Las recomendaciones
Los especialistas ya advierten los peligros sobre su uso. Uno de los menos recomendados, es el aro en la lengua. Desde la Asociación Odontológica Argentina (AOA) dicen que en más del 60 por ciento de los casos provoca problemas en la piel y lesiones bucodentales. La Clínica Odontológica de la Universidad Rey Juan Carlos de España, reveló en un estudio que el 72 por ciento de los pacientes que se colocaron estos aros sufrieron complicaciones.

La mayoría de los pacientes experimenta disfagia (dificultad para tragar) durante días o semanas y disartria (dificultad para articular la palabra) transitoria. Por otro lado, también presentan complicaciones el piercing en el lóbulo nasal, casi todos son problemas infecciosos locales, que en alrededor del 20 por ciento de los casos obligaron a retirar el aro. También se sabe que el sitio que da menos problemas es el clásico lóbulo de la oreja.

Muchos de los psicólogos coinciden en que esta nueva moda que atrae a los jóvenes es otra forma más de lograr un reconocimiento como individuo dentro de una sociedad, así también cierta manera de independencia sin despegarse totalmente. Además de desarrollar una identidad individual. Sobre todo en la etapa adolescente ocurren estas cosas, es donde se desatan estas crisis que los adultos pocas veces saben manejar. Muchas veces, estas manifestaciones no son totalmente deseadas por los chicos, son cuestiones que responden a impulsos sorpresivos y que en su mayoría no se tienen en cuenta los riesgos que se corren.

Es esencial que en esta etapa, los padres aprendan a ejercer su rol de autoridad frente a las circunstancias y poner los límites necesarios.

Origen
La práctica de las denominadas perforaciones o piercing, tiene sus orígenes en la antigüedad. Allí se colocaban aros en diferentes partes del cuerpo, como una forma de modificación corporal y de reflejo de valores culturales, religiosos y espirituales.

Los esquimales fueron los primeros en utilizar este tipo de aplicaciones, a las que ellos denominaban labrets. Esta tribu, perforaba a los jóvenes que se convertían en adultos, para demostrar que tenían cualidades y estaban aptos para cazar con los mayores.

Los más adelantados en tiempo a la hora de perforar, eran los mayas; quienes se perforaban el labio, la nariz y las orejas con joyas, como muestra de poder.

Opinión
Dr. José Luis Yribas
Dermatólogo

Consultas preventivas
Las personas no se dirigen al médico para hacer una consulta previa antes de realizarse un piercings, llegan cuando tuvieron algún problema. Las más comunes son reacciones alérgicas en el ombligo y la ceja, y lo que se hace es retirar el aro, aunque muchas veces los pacientes no quieren.

Desde la medicina es delicado el tema, porque alguna de las zonas que se perforan son cartílagos o zonas nerviosas que implican ciertos riesgos y hay que ser cuidadosos.

La perforación para realizarse un aro de este tipo, en algunas zonas, es igual a la realización de una microcirugía –se la considera una intervención menor porque atraviesa tejidos más allá de la dermis–, por lo tanto, el organismo no está preparado para recibir un cuerpo extraño y entonces algunas veces se lo rechaza y se producen infecciones.

Los grupos que usan esta moda, son los adolescentes, que saben que toman decisiones que le van a hacer mal. Ellos se creen independientes y muchas veces los padres no pueden manejarlos. Hay que hacer consultas previas, sirven además para ver si no existen complicaciones.

Pero desde nuestro ámbito, la medicina, no aconsejamos estas prácticas, en algunos casos, se pueden trasmitir enfermedades como la Hepatitis B y el HIV, si no se mantienen adecuadas condiciones higiénico sanitarias.

Para tener en cuenta
El período de cicatrización de los aros varía de acuerdo a cada persona. Generalmente van de los 2 meses al año, desde el momento de la colocación.

Los cuidados también son diferentes pero escenciales. Se deben usar cicatrizantes, antiinflamatorios.

El precio de los aros va desde los 20 pesos hasta los 45, según el lugar elegido. A eso se le debe agregar, los 20 que se cobran por la colocación del mismo.

Hay que recordar que al tener un piercing o tatuaje, no se puede donar sangre.

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